Quince días intensos con actividades diversas.
Experiencias nunca vividas como la magnífica presentación de Kraftwerk en México, en martes, con quizá más de dos mil asistentes y un espectáculo capaz de lograr una conexión directa con los cerebros de los presentes mediante audio y video, yo consecuentemente, continúo escuchando reiterativamente en mi mentecilla vivaz frases como Stop Radioactivity o We are the robots, y sonrío.
Luego, una noche de diversión en el Rioma tras haber obtenido tragos finos gratuitos en un desfiledemodasquenivíporconectar, acompañado de mis neo-amigos y de los aditivos necesarios para el esparcimiento y el libre derroche de serotonina, una noche dinámica y divertida, que precedía una jornada laboral como cualquier otra, en la cual unas pupilas grandes, una piel brillante y una sonrisa constante fueron mi distintivo.
Después, de regreso en el pueblo, el aniversario del único colectivo electrónico hidrocálido, Beats and Breaks for Freaks y sus tres eventos: viernes 19, fiesta en club; sabado 20, presentación seudocultural en ¨Los Arquitos¨; Domingo 21 (3:00hrs), afterhours oficial. Debo señalar lo decepcionante que fue entontrar el desaire total a los eventos de sabado y domingo con NULA asistencia de la sociedad y medios.
La familia y los amigos acarrean gratos recuerdos, sobre todo cuando la latencia entre visiitas se prolonga conforme el trabajo aumenta, siendo este último factor intensificante en el sentido del borderline emocional al que es capaz de llevar a un individuo sometido a períodos intermitentes de estrés y tranquilidad laboral.
Sería interesante medirme niveles de cortisol y CRH, solo por curiosidad.
Muchas experiencias y pocas palabras para describirlas a detalle, lo vivido, impreso en las capas de mi corteza está, ahora nuevas sinapsis se formaron y nuevos enfoques aparecen en mi visión, que con fortuna, sigue ampliándose.