simpre hay espranza para todos
Suena lógico pensar que la gente con talento triunfa fácilmente.
Es una realidad que personas con poco o escaso talento, logran acomodarse en los puestos idealmente diseñados para los talentosos. No pretendo decir que aquellos no dotados con un ágil aparato mental sean incapaces de ocupar altos puesto, aunque a decir verdad no deberían, lo que deseo es expresar que esos puestos debieran ser reservados para aquellos con mayores y mejores cualidades, ante la responsabilidad inherente al cargo.
Ayer pregunté, ¿Qué se requiere para ser presidente de la Academia Nacional de Medicina? Me respondieron, un poco de talento y muchas relaciones. Eso de algún modo lo sabía, aunque tenía la esperanza de que el hombre trabajador y dedicado tarde o temprano por luz propia brillaría. Creo afortunado abrir los ojos a buen tiempo.
No sería ecuánime omitir que también se disfruta el otro lado de la moneda, el verse beneficiado por tener alguna relación en el lugar y momento precisos, capaz de darnos un empujoncito con el dedo favorecedor. Considero racional para tales casos reconocer las capacidades y limitaciones propias y no formalizar compromisos inhabilitados para cumplir.
Al parecer lo ideal será, como siempre, encontrar el justo medio de las cosas.
Es una realidad que personas con poco o escaso talento, logran acomodarse en los puestos idealmente diseñados para los talentosos. No pretendo decir que aquellos no dotados con un ágil aparato mental sean incapaces de ocupar altos puesto, aunque a decir verdad no deberían, lo que deseo es expresar que esos puestos debieran ser reservados para aquellos con mayores y mejores cualidades, ante la responsabilidad inherente al cargo.
Ayer pregunté, ¿Qué se requiere para ser presidente de la Academia Nacional de Medicina? Me respondieron, un poco de talento y muchas relaciones. Eso de algún modo lo sabía, aunque tenía la esperanza de que el hombre trabajador y dedicado tarde o temprano por luz propia brillaría. Creo afortunado abrir los ojos a buen tiempo.
No sería ecuánime omitir que también se disfruta el otro lado de la moneda, el verse beneficiado por tener alguna relación en el lugar y momento precisos, capaz de darnos un empujoncito con el dedo favorecedor. Considero racional para tales casos reconocer las capacidades y limitaciones propias y no formalizar compromisos inhabilitados para cumplir.
Al parecer lo ideal será, como siempre, encontrar el justo medio de las cosas.


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